Fajas Lumbares Ortopédicas

Si padeces de una lumbalgia, tienes una hernia discal, o algún tipo de dolor crónico en la zona lumbar, etc. deberías usar una faja lumbar ortopédica. El uso de dicha ortesis puede ayudarte aliviar el dolor, aumentar la movilidad, corregir la postura corporal y a prevenir futuras lesiones de la espalda baja.

Las fajas lumbares proporcionan una compresión flexible que se adapta al movimiento del cuerpo, al mismo tiempo que garantiza una correcta alineación muscular y esquelética. Reduce la tensión en las estructuras generadoras de dolor, como los músculos, los nervios, los ligamentos y los discos vertebrales.

Además ayudan a mejorar el rendimiento mientras practicas ejercicio, manteniendo los lumbares en posición recta y alineando adecuadamente los músculos.

Faja Lumbar OrthoCare

Indicado: ciáticas, hernia discal, aliviar dolores crónico, dolor de caderas y rehabilitación
  • MATERIALES: Malla de velcro, plástico y neopreno
  • COLOR: Negro
  • TALLA: Única
  • PESO: 250 g.

Faja Lumbar AgileBak

Indicado: tratar la ciática, la hernia discal, la estenosis espinal, dolor de caderas y rehabilitación
  • MATERIALES: Malla de velcro, plástico y neopreno
  • COLOR: Negro y azul
  • TALLA: S/M/L/XL
  • PESO: 280 g.

Faja Lumbar DINOKA

Indicado: entrenamiento deportivo, trabajos livianos, viajes, conducir, dormir, etc.
  • MATERIALES: Malla de velcro, plástico y neopreno
  • COLOR: Negro y azul
  • TALLA: 81 a 110 cm.
  • PESO: 222 g.

Hay que tener en cuenta que, todas las estructuras de la columna vertebral pueden contribuir al dolor lumbar, tanto los músculos como los ligamentos, las articulaciones, los discos y nervios intervertebrales. Sin embargo, la mayoría de la veces el dolor se produce por la siguientes situaciones:

Contractura Muscular.  Es un dolor generalizado, más global, de toda una zona específica. Es más común  en personas jóvenes o deportistas. Este tipo de dolor lumbar se da por lesiones musculoesqueléticas, tales como son las sobrecargas musculares, micro traumatismos repetidos, etc.

En estos casos, una persona que padezca de una contractura muscular pueden beneficiarse de la utilización de una faja lumbar. Además, realizar ejercicios y movimientos que fortalezcan la zona.

lesiones de los Discos Intervertebrales: Estos discos se deshidratan como una forma del envejecimiento natural y se crea un protusión discal,  con lo cual, las vértebras se vuelven frágiles y se pueden desplazar, o en el peor de las situaciones hasta llegar a romper.

Lesiones de los Nervios en los Interiores de las Vértebras. Normalmente se produce por una lesión de disco o una hernia discal que comprime los nervios, también por artrosis, la cual provoca un estrechamiento de los canales por donde pasan los nervios.

Para qué sirven las Fajas Lumbares

Si padeces de algún tipo de dolor en la parte baja de la espalda y tu médico o fisioterapeuta te ha recomendado el uso de una ortesis lumbar, has de tener en cuenta que es por multiples razones; ya que una faja te puede ayudar de diferentes maneras, como por ejemplo: 

  • Aporta seguridad al movimiento y reduce el miedo al dar sujeción externa, sobre todo en los casos donde se ha perdido el tono muscular abdominal, lo cual hace que las vísceras tiren el peso hacia delante tirando de la zona baja de la espalda.
  • Disminuye la presión entre los discos intervertebrales reduciendo la presión sobre las articulaciones, los discos y los músculos de la columna vertebral.
  • Aporta equilibrio y estabilidad al sostener el torso en una postura correcta, segura y de apoyo.
  • Mantiene el calor en los músculos, algo que es muy beneficioso para la zona lumbar.
  • Ayuda a relajar la musculatura y contribuye a mejorar la postura corporal.
  • Contribuye a romper con el círculo vicioso entre: dolor, contractura y espasmo; el cual se repite de manera constante provocando más dolor. Asimismo, ayuda a prevenir futuras lesiones.

Tipos de fajas lumbares

En el mercado existen una gran variedad de modelos de fajas lumbares, pero se dividen principalmente en dos grupos: 

Fajas Blandas de colocación en un solo paso

Están hechas de material elástico y sirven para prevenir el movimiento hacia adelante de la columna vertebral, brindan un soporte adicional y sirven como recordatorio de la postura y posición adecuadas para la columna vertebral.

Son simples y sencillas, no tienen sujeciones ni fijaciones. Están compuestas por una goma potente y resistente más un velcro. La manera de ponerla es muy fácil,  se cruza en la zona lumbar y sencillamente se tensa y se sujeta para dar tensión y tracción, con lo cual, proporciona una sujeción intensa. Para regular la faja a la medida de cada persona, simplemente hay que despegar el velcro y ubicarlo en la zona que mejor se adapte a cada situación.

Rígidas de colocación en dos pasos

Generalmente están compuestas de material elástico e incorporan una parte de plástico rígido, y funcionan manteniendo la columna vertebral y la parte inferior de la espalda lo más rígidas posible y restringiendo el movimiento.

Este tipo de fajas son las más adecuadas para la recuperación de lesiones, donde debe limitar los movimientos de flexión. Además, cuando se levanta un objeto, la abrazadera obliga a usar la técnica de levantamiento adecuada, levantando con las piernas en lugar de con la espalda

También, integran dos correas en diferentes posiciones, por lo tanto, su colocación se hace en dos tiempos. Primero, se cierra la correa principal sin ejercer mucha presión. Segundo, se tira de las dos correas que tiene la faja en los laterales para ejercer una mayor presión y sujeción.

¿Cuándo usar una faja lumbar?

  • Lumbalgias mecánicas muy agudas y solo en la fase aguda. Son aquellas donde hay inflamación de un tejido articular, lo cual provoca un dolor cuando hay movimiento y por el contrario no tienden a doler cuando se esté en reposo. Es en estos casos cuando se recomienda el uso de una ortesis lumbar. Hay que tener en cuenta que una vez que se haya salido de la fase aguda se debería de dejar de utilizar la faja
  • Dolores crónicos, pero solo cuando se realizan actividades con una mayor intensidad. Es decir, si padeces de un dolor crónico de larga evolución, no tiene sentido que lleves siempre un faja puesta, pero cuando vayas a realizar una actividad donde tengas que usar una mayor potencia y fuerza, sí es recomendable ponerse una faja, ya que te va a dar sujeción y seguridad. Y al terminar la actividad te la quitas.
  • Con actividades muy intensas y de larga duración en las cuales no se tiene una base o entrenamiento previo. Esto es, cuando se va a realizar una actividad en la cual no se tiene experiencia. En estos casos es muy común que la zona lumbar empiece a sobrecargarse, es ahí donde el apoyo y soporte que aporta la faja son de una gran ayuda.
  • Dolores articulares. Es un dolor agudo, pero que aparece de manera repentina recorriendo la zona nerviosa. Este tipo de dolor genera una gran dificultad en los movimientos y crea inseguridad y miedo a la hora de realizar cualquier actividad.
  • Además de otras patologías como: Espondilolisis, Lumbociática, Síndrome facetario, Discopatías degenerativas, Protusión discal, Hernia discal, Hipotonía muscular, Procesos degenerativos y Rehabilitación.

¿Cuándo no usar una faja lumbar?

  • Lumbalgias que no son mecánicas: son aquellas donde solo hay dolor cuando estamos en reposo y el dolor desaparece cuando hay movimiento. Por lo tanto, no es necesario el uso de un ortesis lumbar. En estos casos el dolor podría ser provocado por el mal funcionamiento de algún órgano (riñones, hígado, la próstata, etc.).
  • Dolor reflejo visceral: no tiene nada que ver con la musculatura o las articulaciones, por lo tanto, no es realmente un dolor lumbar, es un dolor que se refleja en la zona lumbar. Se caracteriza por ser un dolor constante. Este tipo de dolores también mejoran con el movimiento y empeoran con la quietud o el reposo. Para este tipo de dolor no se recomienda el uso de una faja, ya que el uso de ésta no mejoraría en nada la molestia.

Recomendaciones que debes tener en cuenta antes de comprar una faja ortopédica

LA TALLA: Es importante comprar un faja lumbar que sea de tu talla, ya que hay fajas que se venden en diferentes tallas, mientras que otras son talla única,  éstas se amoldan a las diferentes personas. Antes de elegir es clave que compruebes que será adecuada para ti.

EL MANTENIMIENTO: Es recomendable lavar tu faja tras cada uso con agua tibia y jabón neutro. Además, resulta clave que no laves tu faja en la lavadora, no la planches, ni tampoco la expongas a la humedad o al sol.  

LOS MATERIALES: Es conveniente elegir una faja que sea coherente con tu patología, asimismo, que te ayude a corregir la postura corporal, facilitando las actividades y la movilidad gracias a sus materiales. Además, sus materiales también han de resultar suaves, transpirables y tener la elasticidad adecuada.

LA COMODIDAD: Es esencial que la faja lumbar que vas a usar te brinde ante todo comodidad, ya que de lo contrario es posible que no la soportes durante mucho tiempo, y tampoco esté cumpliendo con su función.

Por último, recuerda que cuando se sufre de lesiones en la espalda, es importante mantenerse lo más activo posible; la inactividad y la subutilización de sus músculos solo hacen que se debiliten y se vuelvan más rígidos con el tiempo, aumentando el dolor y prolongándolo. 

El uso de una faja lumbar de manera adecuada y  bien ajustada en la espalda limita el movimiento de la columna vertebral y evita que se agrave cualquier lesión existente. Apoyando la espalda y manteniéndola en la posición y postura adecuadas, también aliviará la presión sobre sus nervios y músculos que causan el dolor.

Esperamos que la información te haya sido útil.  Si tienes alguna duda o sugerencia, déjanos  un comentario y te responderemos en la mayor brevedad posible.

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